Beneficiarios

Desde el Complejo Desarrollo Familiar se espera beneficiar a todas aquellas familias, en su mayoría de recursos económicos escasos, que provienen de los diferentes planes sociales y de trabajos propios (changas). Las mismas se encuentran en una situación de marginalidad, desempleo y precariedad laboral. En algunos casos, sus ingresos provienen de trabajos de corta duración, como empleadas domésticas, vendedores ambulantes, ayudantes en albañilería, etc.

Dentro del grupo de padres, existe una alta tasa de analfabetismo lo cual dificulta la comunicación familiar porque no pueden aportar su ayuda en las tareas de sus propios hijos, haciéndolos más vulnerables al fracaso escolar y por ende, a la deserción escolar.

Las condiciones económicas y sociales antes descriptas determinan la existencia de grupos de población vulnerables tales como:

Ancianos
No existe ningún tipo de programa que los contemple, con excepción de los dos hogares de Día.

Jóvenes
Se registran problemas de falta de contención de los jóvenes cuando no están en la escuela. Escasos espacios de recreación y participación. Abundan los problemas de adicciones (alcoholismo, tabaco y droga), violencia familiar, abuso de menores, embarazos adolescentes y abortos, pobreza y abandono. Además, dada la escasez de escuelas secundarias, existe un importante índice de deserción escolar, lo que trae aparejada la imposibilidad de insertarse en el mercado laboral, donde las exigencias académicas son cada día mayores.

Niños
Se detecta un elevado índice de problemas de aprendizaje y repitencia escolar debido a la mala alimentación, violencia familiar, falta de contención y cuidado integral de la familia, hacinamiento, entre otros factores.

Hombres y mujeres jefes de hogar
Los principales problemas que se detectan son: desocupación y subocupación, alcoholismo, depresión, escasez de ingresos para solventar a la familia, espacios de recreación y esparcimiento escasos o nulos y violencia familiar.