Hemos diseñado este ministerio no solo para que tu hijo la pase bien sino para que crezca en su carácter y en su madurez espiritual.
Somos destructores de excusas en las vidas de los adolescentes… “Es aburrido…” “No quiero conocer a nadie de ahí…”. Estamos listos para cada una de estas excusas.
Hoy los adolescentes están muy presionados para vivir una vida acelerada donde los medios y el materialismo tratan de convertirlos en máquinas de consumo sin importar las consecuencias que esto tenga para sus vidas. Por esta razón, tratamos que ellos encuentren en nuestro grupo un lugar de relajamiento, un desacelerador donde puedan encontrar oxígeno y no se sientan agobiados.
Lo primero que queremos que te des cuenta cuando traigas tus hijos a nuestro ministerio es que el trato con ellos es personal, no en masa. Lo segundo que queremos que sepas es que todo lo que le enseñamos lo ayudará a descubrir su identidad, a ser un hijo que te respete, una persona segura en sus relaciones interpersonales y un amigo de Dios.
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