El crecimiento en nuestras vidas
¿Te acordás la primera vez que pudiste atarte los cordones, o andar en la bicicleta sin caerte? ¡Qué satisfacción! Crecer nos produce una profunda sensación de plenitud.

Dios ha puesto en nuestra naturaleza la capacidad de crecimiento. Es cierto que conforme pasan los años, enfrentamos situaciones más complejas que el equilibrio en la bicicleta o un nudo en las zapatillas. Pero todo lo que está vivo y sano: crece.

Cuando te enfrentás a áreas de estancamiento en tu vida, es normal que te preguntes “¿Qué tengo que hacer para poder crecer?”, pero la pregunta más precisa es “¿Qué es lo que me está impidiendo crecer?”, porque lo natural en tu vida es crecer.

Jesús vino a este mundo para quitar los dos mayores impedimentos para que el hombre pudiera crecer: el pecado y la ignorancia espiritual.

Esta sección contiene materiales que te van a ayudar a enriquecer tu vida, no los leas como quien quiere adquirir más información. Mucho de lo que la gente lee no llega a contribuir al cambio en sus vidas porque sólo se adquiere información, y no se da el tiempo de reflexión y meditación de lo leído.