El Abandono
Autor: Pastor Carlos Gigena (DF) Categoría: Relaciones Publicado: 09/03/2008
La persona que ha sido abandonada sufre consecuencias muy tristes que lo afectan en lo personal y repercuten en su vida familiar y social.
Introducción

Hay mucha preocupación a nivel mundial por el abandono de niños. Diversos organismos tratan el tema, en especial por las consecuencias desastrosas que trae aparejadas: el perjuicio social, moral, espiritual y económico que sufre la víctima de abandono.

Pero también se dan situaciones de abandono entre los adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos. Cualquiera sea la edad mucha gente sufre esta situación y sus consecuencias. Incluso puede darse esta sensación de abandono estando rodeados de muchas personas. Se siente vacío interior, soledad y temor.

La persona que ha sido abandonada sufre consecuencias muy tristes que lo afectan en lo personal y repercuten en su vida familiar y social. Se siente dejada de lado, desamparada, que no tiene valor, inútil, que nadie le hace caso. Se siente sola, rechazada, vacía. Le parece que ni siquiera Dios la ama, que no la escucha.

Generalmente, la persona abandonada se aparta del mundo, se aísla para esconder su dolor, su vergüenza, su sentimiento de fracaso o su resentimiento. Este aislamiento no se trata de la soledad que Dios propicia para facilitar la comunión con él y la adoración, sino que es consecuencia de experiencias dolorosas del pasado. También puede ser una manifestación de depresión, de falta de propósito en la vida o de conflictos internos no resueltos. En otros casos la misma persona provoca el aislamiento como una forma de defensa para evitar ser herida o rechazada, para esconder su inseguridad, egoísmo o falta de perdón.

Erróneamente muchos cristianos aceptan el abandono como un estilo de vida, como una situación que hay que sobrellevar. Así subsisten frustrados, inmovilizados, atados; ya que están heridos en sus espíritus, almas y cuerpos.

Un espíritu herido

Según estudios psicológicos, hay ciertas experiencias terribles y dolorosas del ser humano que la mente bloquea en una especie de mecanismo de defensa, borrándolas de la memoria consciente. No obstante la herida esta allí, profunda, más allá de la mente, la razón o la memoria. Está en el espíritu. Es por eso que muchas personas no se dan cuenta que sus problemas son consecuencia de haber sufrido abandono.

¿Quiénes causan abandono?

Los padres:
Muy probablemente ellos fueron a su vez abandonados, tal vez se trate de padres súper ocupados o sin capacidad de expresar amor.

Los cónyuges:
También en este ámbito se da el caso de personas súper ocupadas o que no saben expresar sus sentimientos. Muchas veces el abandono es provocado por expectativas no satisfechas o porque se piensa solamente en la propia necesidad. Algunas veces la esposa abandona a su esposo ante la llegada de un hijo.

La sociedad:
Por distintas circunstancias la persona puede sentirse ignorada o abandonada en los diferentes ámbitos en los que se desarrolla su vida: escuela, trabajo, iglesia, etc.

Dios:
El pecado separa de Dios y la persona se siente realmente abandonada.

Debemos ser conscientes de que existe una lucha entre Dios y Satanás. Esta es una batalla real y permanente; pero que ya tiene un triunfador: el Señor Jesús. Pero, aún sabiendo que ya está vencido, Satanás intenta provocar el mayor daño posible a todo lo que Dios ha creado; y su plato predilecto son los cristianos.

Pistas de comportamiento de un espíritu herido por el abandono

Inmadurez emocional:
Es una persona quejosa, miedosa, infantil en su relación de pareja, absorbente.
Se auto esclaviza para agradar a otros, para no ser abandonado.
Relaciones personales inestables y rotas.
Imagen personal muy pobre, baja autoestima.
Espíritu de crítica, a sí mismo y a los que lo abandonaron.
Relación inestable con Dios.
Incapacidad para amar y ser amado.

Reacciones ante el abandono

Existen dos maneras de reaccionar ante el abandono, y para considerarlas las llamaremos “flacidez” y “dureza”.

Flacidez:
Se produce el abandono y es aquí donde comienza un proceso de deterioro de la persona, como una escalera descendente.

Abandono, Soledad, Angustia, Autocompasión, Depresión, Desesperación, Muerte en vida, Suicidio, Muerte, Muerte espiritual.

Dureza de corazón:
Esta es la reacción contraria, pero no por eso menos destructiva:
- Autosuficiencia:
“Si me abandonaron, no me importa, no necesito a nadie”.
- Aislamiento:
Levanta una pared para que nadie la hiera.
- Indiferencia:
Externamente se muestra como una persona amistosa, pero en realidad está cerrada en si misma. Internamente hay mucho miedo, inseguridad, soledad, orgullo, etc.
- Rebelión:
Se pone en contra de quienes la dañaron, “yo hago igual que ellos”. Se rebela incluso contra Dios, “¿Dios porque me hiciste así?”
- Hechicería y ocultismo:
En su desesperación busca ayuda en prácticas equivocadas y contrarias a Dios.

Finalmente, vemos que cualquiera de las dos reacciones conduce a la muerte física y espiritual.

La repuesta correcta:

Ante una persona que está herida por el abandono lo correcto es hablarle de un hombre experimentado en abandonos: Jesús, el Señor.

Si leemos la Palabra de Dios podremos ver que él fue abandonado por la sociedad, por sus familiares y por sus amigos en los momentos más cruciales de su vida, a pesar de su dolor, su necesidad y sus lágrimas.

Mateo 26:36 - Abandonado por sus amigos y díscípulos.
"...mi alma esta muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo."

Mateo 26:74 - Abandonado por el valiente Pedro.
"...entonces Pedro comenzó a maldecir y a jurar: no conozco al hombre."

Mateo 27:46 - Abandonado por su propio Padre.
"Eli, Eli, lama sabactani? Esto es Dios mío, Dios mío, porque me has desamparado?"

¿Cómo fue la actitud de Jesús ante el abandono de todos? ¿Cuál fue su reacción? Tenemos la respuesta en su misma Palabra.

Lucas 23:34
"Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen."

La actitud del cristiano ante el abandono

- Perdonar a quienes nos han abandonado, aún en las circunstancias más difíciles.

- Entregar a Cristo toda amargura, dolor, resentimiento, rebelión.

- Entender y creer que en la cruz se hizo un intercambio divinamente ejecutado. Para satisfacer la justicia divina, que es eterna, Dios hizo caer sobre Jesús crucificado, todo lo malo que la raza humana merecía justamente. Esto lo hizo para que, por fe, cualquiera que se arrepienta y crea pueda recibir lo que Jesús merecía justamente. Jesús tomo lo malo para que nosotros pudiésemos recibir lo bueno.

Jesús, castigado por nuestros pecados para que nosotros recibamos el perdón.
Jesús, herido por nuestras enfermedades para que nosotros recibamos sanidad y salud.
Jesús, quien siendo rico se hizo pobre, para que nosotros recibamos su riqueza.
Jesús, la Vida, murió nuestra muerte; para que nosotros recibamos vida en abundancia.
Jesús, abandonado por su Padre para que nosotros fuésemos aceptados (Efesios 1:6)

- Entender nuestro valor y posición en Cristo.

San Juan 10: 27-29
"Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen, yo les doy vida eterna; y no perecerán jamas, ni nadie las arrebatara de mi mano. Mi padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi padre. Yo y el padre uno somos."

Ezequiel 34:12
"Como un pastor cuida de su rebaño cuando está entre las ovejas dispersas, así cuidaré de mis ovejas y las libraré en todos los lugares a donde han sido dispersadas en el día nublado y de la oscuridad"

Conclusión

La sociedad, la familia, los amigos, todos nos pueden abandonar, pero en Dios no hay abandono. En él hay aceptación, cuidado y protección; porque así lo ha prometido.

Salmos 23
"Jehová es mi pastor, nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma. Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días."