Vestido por el Padre
Autor: Pastor Carlos Gigena (DF) Categoría: Vida Publicado: 20/04/2008
José y sus vestiduras. Este mensaje te va a ayudar a entender la importancia de que Dios tenga el control sobre tu vida y a no alarmarte cuando las cosas parezcan salirse de control.
Génesis 37:1
Jacob distingue a su hijo José con una vestidura especial. El vestido de la elección, de la distinción, que refleja la gracia, el amor del padre y su elección. Esta vestimenta reflejaba el propósito de Dios con José. Pero esta posición especial le trajo problemas con sus hermanos.
Jacob era un tipo del amor de Dios hacia José y los vestidos representan la distinción del llamamiento, la gracia (el vestido) de Dios.

Génesis 37:4
José comentó inconscientemente a sus hermanos la distinción del llamamiento. La envidia de sus hermanos lo lleva a beber de la copa de la traición.

Génesis 37:28-31
Le quitaron la túnica y lo vistieron de esclavo para venderlo como tal. Así, ese vestido de honra fue quitado por la envidia y la traición.

Génesis 39:1-2
Dios siempre tiene un vestido de honra. Así fue con José, a quien viste con el vestido de mayordomo en la casa de Potifar.

Génesis 39:1-7
El vestido de la honra tiene que ir acompañado de integridad. José podría haber traicionado, como a él lo traicionaron. Pero él no podía fallarle a Dios. José pensó en las dos personas a las que les debía lealtad:
a) a quien le tuvo confianza y lo puso en una posición de honra.
b) a Dios.
La honra se paga con honra.

Génesis 39:8-18
El diablo aborrecía la ropa de José. Cada vez que eres honrado el diablo intentará quitártelo. José prefirió que le quitaran el vestido, pero mantener su integridad, aún cuando eso significara quedar desnudo, cuestionado, sospechado, acusado, juzgado, condenado.
Perdió la reputación, el testimonio. Pero por dentro seguía siendo lo que era para Dios: un príncipe, y siguió viviendo como tal. No fue necesario que José pecara o hiciera pecar para que le quitaran la ropa, sólo necesita (Satanás) una lengua mentirosa y chismosa. Y así fue José a parar a la cárcel. Le creyeron a la mujer mentirosa y no a José que era íntegro. El mayor dolor no es que alguien hable, sino que alguien que creía en tu integridad ahora dude o crea la mentira.

Génesis 39:19-22
José llegó a la cárcel vestido con la ropa de la deshonra, de la calumnia, pero Dios estaba con él y lo prosperaba en todo lo que hacía. Así, aún preso y calumniado; recibe nuevamente la honra al ser nombrado jefe de los presos. Entonces, surge una posibilidad de que el jefe de los coperos de faraón lo favorezca.

Génesis 40:23
Es doloroso cuando se ha favorecido y cuidado a muchos y lo olvidan. José tuvo que sobrellevar dos años de olvido. Sin embargo, cada vez que alguien te desviste (te quita la honra), Dios te viste. Cada vez que alguien te olvida, Dios te recuerda. Por eso nuestra confianza tiene que estar puesta en Dios, nunca en el hombre.

Génesis 41:14
Finalmente llega el vestido de la libertad y José es presentado ante el rey con un nuevo ropaje, la ropa de un hombre libre. Antes había tenido que soportar traición, calumnia, envidias. Y cuando estás vestido de calumnia se pierden años sin hacer nada: no sueñas, no planeas, no te animas. A pesar de todo José siempre siguió siendo un príncipe.

Génesis 41:37
Ahora la situación había cambiado y faraón lo ponía sobre su casa, el reino y la tierra de Egipto. Era segundo en el reino. Le puso su anillo, collares en el cuello. Lo mandó vestir de ropa de lino, finísima.
José era leal con quien lo honró. No tenía un vestido de apariencia. Era verdaderamente leal.

Hay varias enseñanzas que podemos sacar de esta historia

  • Honra al que te honra.
  • Se agradecido con aquellos que Dios usó para llegar a donde has llegado.
  • No le cortes la mano a quién te dio, bendijo o aumentó.
  • Perdona a quienes te hayan traicionado, calumniado u olvidado.
  • Reconoce a quien te honró. Nunca te pongas por encima de él.

Génesis 50:15-26
Debemos entender que el que tiene el control de todo es Dios. Él está sobre todo. Vemos en la historia de José que, aunque muchos quisieron hacerle daño. Dios volvió todo para bien. Y finalmente, sin dolor, sin rencor, sin reclamos, José pudo bendecirlos. Igualmente no tenemos que culpar a las circunstancias ni a las personas, aunque actúen con maldad. Aún cuando no entiendas por qué sucede lo que sucede, todo está bajo el control de Dios.